jueves, 12 de junio de 2008

La energía nuclear vuelve a cobrar protagonismo

El enunciado “energía nuclear” crea malestar en la mayoría de la sociedad, aunque una gran parte no sepa ni por qué. Se ha extendido la creencia de que esta energía es dañina -y lo es-, pero en general no se conoce cuáles son las causas habituales del peligro. Sin embargo, es suficiente con saber que existe ese peligro. Desde los primeros accidentes, y sobre todo después de Chernobil, este tipo de energía ha sido rechazada por la mayoría de la opinión pública.

El descubrimiento de la fisión nuclear en el año 1938, de manos de Otto Hahn y Fritz Strassman, brindó una mirada de optimismo hacia el futuro. Fue un gran descubrimiento que a nivel energético y bélico parecía imparable. En la II Guerra Mundial, desgraciadamente, ya se usó de forma bélica. Y hubo que esperar unos años para que se comenzase a utilizar como fuente de energía. La primera central nuclear se creó en Gran Bretaña en plena tercera revolución industrial. Calder Hall fue inaugurada en 1956 por la reina de Inglaterra, inaugurando también la aplicación pacífica de la fisión del átomo. Zorita,la primera central española, empezó a funcionar en el 68.

Esta tercera revolución industrial o revolución de la inteligencia, que aún continúa, comenzó tras la II Guerra Mundial y el factor crucial para su desarrollo fue la crisis del capitalismo. Se vivieron años de verdadero entusiasmo hacia el progreso y las tecnologías modernas, que parecía que salvarían al mundo de todos sus “males”. Sin embargo, hubo una serie de hechos que marcaron el descenso de este entusiasmo inicial. Con el desastre del trasbordador espacial “Challenger” en 1983, en el que murieron siete astronautas, se descubrió públicamente el carácter destructivo que podía tener la tecnología. Este suceso generó un cambio en la opinión pública: el progreso científico también podía traer consigo consecuencias nefastas. No todo era positivo y perfecto. Este cambio en las mentalidades aun se acusaría más a partir de la catástrofe de Chernobil. Suceso que, además del progreso, condenaría sobre todo lo atómico o nuclear.

Las consecuencias de Chernobil fueron conociéndose poco a poco, debido primero al muro que dispuso la URSS y después a que el daño causado por la radioactividad no es inmediato. Hasta la actualidad, han fallecido más de 25.000 personas y la cifra va en aumento. Ha causados miles de caso de tuberculosis y hasta dentro de 30 años habrá personas que aún contraigan cáncer debido a este accidente. Además, 160.000 km2 están contaminados.


Esta tragedia supuso la total oposición de la opinión pública hacia todo lo que llevase el calificativo “nuclear” y provocó que numerosos gobiernos rechacen aún hoy esta energía. Muchos, como es el caso de España y Alemania, simplemente lo hacen por razones políticas, para no perder votantes. Sin embargo, se podría decir que los otros son más. Debido a la crisis petrolífera, la energía nuclear está otra vez revitalizándose. El petróleo se acaba y hay que buscar una alternativa. Francia, Reino Unido e Italia ya proyectan nuevas centrales y lo mismo los nuevos países de la Unión Europea. Su posicionamiento, por lo menos, es lógico. Lo hacen debido al problema del petróleo y al convencimiento de que la seguridad ha aumentado tras muchas investigaciones. No con fines políticos. Sin embargo, deben plantearse si no habría sido mejor invertir todo el dinero de las investigaciones en el avance de las energías renovables.

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