Ayer leí en el País una noticia que me sorprendió. Sanidad vendía el Pazo Baión (Vilagarcía de Arousa), incautado en 1995 al narcotraficante Laureano Oubiña. En aquellos momentos, después de la conocida operación “Nécora”, se generalizó la idea de que el pazo, delante del que habían protestado las “madres de la droga”, se dedicaría a programas de antidrogodependencia. Creo que no me equivoco si digo que la mayoría de los gallegos creíamos que, en la actualidad, esta ex propiedad del conocido narcotraficante, estaba dedicada a estas actividades.Sin embargo, no es así. Durante 13 años, las 22 hectáreas de viñedos de los terrenos han sido explotadas por la firma catalana Freixenet. Ahora, la Administración sacará a la venta el Pazo y dos sociedades vitivinícolas que eran propiedad de Oubiña. Los beneficios de la venta, esta vez sí, serán dedicados a planes de prevención de drogodependencias. Además, Sanidad exige que durante al menos 6 años del 1 al 5% de los beneficios de las viñas sean dedicados a la causa antidroga y que se fomente la reinserción laboral de drogodependientes en la vendimia. Las firmas que pujarán son Freixenet, Marqués de Rical, Condes de Albarei y Martín Códax.
A raíz de la noticia, entré en conflicto: ¿era aquello positivo o negativo? Dejando a un lado que no se cumpla lo prometido respecto al uso del recinto, ¿es lícito contratar a unos drogodependientes o exdrogodependientes en una vendimia? ¿Acaso el alcohol deja de ser una droga por ser legal? Si se le contratase en una plantación de marihuana o en un campo de amapola, sería la cosa más incongruente del mundo; pero como se les contrata en una viña, resulta algo normal y, sobre todo, beneficioso para su integración. Pues no, amigos, dejémonos de hipocresías. El alcohol ha destrozado muchos más hogares de lo que lo ha hecho la heroína o la cocaína, pero tiene de su parte estar dentro de la legalidad. Así que seamos coherentes y reinsertemos a estos enfermos en tiendas, administraciones… Donde sea, pero no los pongamos a trabajar con la semilla de otros dramas, aunque no sean los suyos.
No quiero declararme con este post en contra del vino ni del alcohol, todo lo contrario. Pero, aun así, puedo ver que éste no es un acto coherente y, como testigo directo de este problema, me parece incorrecto.

Las madres de la droga protestando delante del pazo en 1995
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