
Las actuaciones del sábado en el mítico Big Bang de Dual y Big Geisha suponen la esperanza para la escena rockera barcelonesa. Estos dos grupos, sin ningún tipo de conexión en cuanto a estilo, demostraron que las cosas se pueden hacer bien, aunque a tu concierto sólo acudan los colegas. Y es que los que nos acercamos allí sin tener ningún tipo de relación con las formaciones, éramos los menos.
El concierto empezó tal y como estaba previsto a las 22:30, con esa puntualidad barcelonesa para este tipo de eventos, que muchos foráneos aún no entendemos. Los primeros en actuar fueron Dual, una formación joven como tal; pero cuyos componentes, pese a ser muy jóvenes, portan una larga trayectoria a sus espaldas. Raúl, el más experimentado, es además el cerebro del grupo porque, aparte de cantar y tocar la guitarra, ha compuesto la letra y la música de todas las canciones.
La música de Dual se puede definir como “emocional”: busca la emoción del espectador u oyente en todo momento, al mismo tiempo que ellos se emocionan sin barreras sobre el escenario. Sobre todo Raúl, que se acercó al Iván Ferreiro de los primeros Piratas, espasmos incluidos. En su actuación, también llegaron a rozar la sensibilidad de los primeros Radiohead, aunque sin alcanzarlo.
Las letras, demasiado descafeinadas, son superficiales aunque no intentan serlo, por lo que a veces no funcionan. Todos sabemos que de siempre el pop español ha tenido letras “superficiales”, pero con pretensión, y eso las justifica. Como músicos se notó la calidad, sobre todo la del guitarrista Dídac, cuyos reefs en ocasiones nos trasladaron al Londres de hace un par de décadas. Dual dio un buen espectáculo, aunque se les puede reprochar la pose forzada, producto de videoclips visionados en la pubertad.
A las 23:20 subieron al escenario los Big Geisha. Esta formación constató desde el principio una mayor madurez musical. Algo que no sorprendió, dado que era evidente que sus componentes eran mayores que los de Dual. Pero lo que sí causó sorpresa en el Big Bang, fue el eclecticismo de esta banda. Eclecticismo que se podía percibir tan sólo con observar a sus músicos. Se notaba que venían de pasados musicales muy diferentes. Por ejemplo, Llorenç, el bajista, con su traje a rayas y su cinta de leopardo recordaba a los más puros rockabillys. Seguramente producto de su pertenencia al grupo son canciones como They are all conspired with me, con las que la mayoría no pudimos evitar mover las caderas al más puro estilo Elvis Presley.
Otras canciones más frescas, como Go Away o The Ignorant, se aproximaban a Franz Ferdinand o The Strokes, y parecían ser fruto de Víctor, el vocalista “poppie”y más joven miembro de la formación. Sin embargo, también hubo temas muy countrys como They know it o My favorite game, que recordaban a grupos como los Dire Straits. Estas canciones son seguramente hijas de Armand, el guitarrista, y Jordi, el batería, dos treintañeros de lo más normales. Sin duda, Big Geisha son la prueba de que la pose a veces no es necesaria ni interesa. En ocasiones, la naturalidad llega más a la gente. Y, ¿para qué escoger tan sólo un estilo si hay varios que gustan dentro de la formación? ¿Para qué uniformarse para salir a un escenario? Naturales y magníficos. Así es como estuvieron los Big Geisha.
El concierto empezó tal y como estaba previsto a las 22:30, con esa puntualidad barcelonesa para este tipo de eventos, que muchos foráneos aún no entendemos. Los primeros en actuar fueron Dual, una formación joven como tal; pero cuyos componentes, pese a ser muy jóvenes, portan una larga trayectoria a sus espaldas. Raúl, el más experimentado, es además el cerebro del grupo porque, aparte de cantar y tocar la guitarra, ha compuesto la letra y la música de todas las canciones.
La música de Dual se puede definir como “emocional”: busca la emoción del espectador u oyente en todo momento, al mismo tiempo que ellos se emocionan sin barreras sobre el escenario. Sobre todo Raúl, que se acercó al Iván Ferreiro de los primeros Piratas, espasmos incluidos. En su actuación, también llegaron a rozar la sensibilidad de los primeros Radiohead, aunque sin alcanzarlo.
Las letras, demasiado descafeinadas, son superficiales aunque no intentan serlo, por lo que a veces no funcionan. Todos sabemos que de siempre el pop español ha tenido letras “superficiales”, pero con pretensión, y eso las justifica. Como músicos se notó la calidad, sobre todo la del guitarrista Dídac, cuyos reefs en ocasiones nos trasladaron al Londres de hace un par de décadas. Dual dio un buen espectáculo, aunque se les puede reprochar la pose forzada, producto de videoclips visionados en la pubertad.
A las 23:20 subieron al escenario los Big Geisha. Esta formación constató desde el principio una mayor madurez musical. Algo que no sorprendió, dado que era evidente que sus componentes eran mayores que los de Dual. Pero lo que sí causó sorpresa en el Big Bang, fue el eclecticismo de esta banda. Eclecticismo que se podía percibir tan sólo con observar a sus músicos. Se notaba que venían de pasados musicales muy diferentes. Por ejemplo, Llorenç, el bajista, con su traje a rayas y su cinta de leopardo recordaba a los más puros rockabillys. Seguramente producto de su pertenencia al grupo son canciones como They are all conspired with me, con las que la mayoría no pudimos evitar mover las caderas al más puro estilo Elvis Presley.
Otras canciones más frescas, como Go Away o The Ignorant, se aproximaban a Franz Ferdinand o The Strokes, y parecían ser fruto de Víctor, el vocalista “poppie”y más joven miembro de la formación. Sin embargo, también hubo temas muy countrys como They know it o My favorite game, que recordaban a grupos como los Dire Straits. Estas canciones son seguramente hijas de Armand, el guitarrista, y Jordi, el batería, dos treintañeros de lo más normales. Sin duda, Big Geisha son la prueba de que la pose a veces no es necesaria ni interesa. En ocasiones, la naturalidad llega más a la gente. Y, ¿para qué escoger tan sólo un estilo si hay varios que gustan dentro de la formación? ¿Para qué uniformarse para salir a un escenario? Naturales y magníficos. Así es como estuvieron los Big Geisha.
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