jueves, 12 de junio de 2008

In-dependencia

Mis padres me adoran. Esta es la verdad. A pesar de todo lo mal que se lo he hecho pasar tantas veces en una época de mi vida – os podréis imaginar que fue la pubertad, aunque en mi caso se alargó-, para ellos todo se ha olvidado ya y nunca me han vuelto a hablar de esos temas escabrosos.

Yo adoro a mis padres. Esta es también la verdad. Los adoro por lo que acabo de relatar y porque desde hace tiempo mi relación con ellos se basa en un mutuo respeto entre adultos, o eso creemos los tres. Sin embargo, nuestra relación sigue siendo dependiente, aunque sea a un nivel muy inferior a cuando era niña. Nuestra dependencia, a mi modo de ver, es positiva.

Cuando tengo un problema económico, al primero que acudo es a mi padre. Cuando tengo un problema de cualquier otro tipo, a la primera que acudo es a mi madre. Por su parte, mis padres dependen de mí a un nivel afectivo, soy su medio para conseguir la felicidad. El único modo para que sean felices es que yo y mi hermana lo seamos también y su único objetivo de vida es dejarnos el futuro lo más solucionado posible.

Los expertos dicen que las relaciones adultas entre padres e hijos deben prescindir de esta dependencia, que los padres deben tener una vida íntegra y completa por sí misma, y que los hijos deben aprender a solucionar sus problemas por ellos mismos o, lo que es lo mismo, asumir sus responsabilidades y, en caso de problemas, no acudir como primera opción a los progenitores. Estoy de acuerdo con esta teoría, aunque no totalmente.

En mi caso, que es del único que puedo opinar con certeza, hay algunos factores que me gustaría cambiar. Me gustaría que mis padres pudiesen ser felices por si mismos, que supiesen disfrutar de la vida y divertirse, como yo sí lo sé hacer. Por desgracia no es así, como muchas parejas de su generación pasaron una dura juventud en la que la única opción era el trabajo. La diversión no estaba al alcance de todos y menos si dependían de ti varios hijos. Por ello, su única pretensión, y la de muchos otros, se convirtió en proporcionar a sus hijos todo aquello que ellos no pudieron tener. Por esto, lo entiendo y no veo su actitud como una actitud de posesión y la acepto.

De mi lado, ¿por qué no voy a acudir a mis padres cuando tengo problemas si son las personas en las que más confío? Creo que las relaciones se deben basar en la confianza y en el respeto, algo que mis padres y yo profesamos en nuestra relación. Por ello, creo que es totalmente lícito pedirles apoyo a ellos y no a cualquier amigo. Es verdad que debemos ser independientes, pero debemos reconocer que las relaciones de afecto no siempre son sólo de afecto. Yo quiero a mis padres pero no sólo porque sean mis progenitores; sino porque son unas grandísimas personas y me han dado muchas lecciones magistrales a lo largo de mi vida. A ellos le pasa algo parecido, también aprecian mi manera de ver y hacer las cosas, aparte del amor que procesan por mí debido a los lazos familiares. Las cosas no tienen que ser o todo o nada, o blanco o negro. Por ello, para mí, las relaciones fraternales deben ser in-dependientes.

La energía nuclear vuelve a cobrar protagonismo

El enunciado “energía nuclear” crea malestar en la mayoría de la sociedad, aunque una gran parte no sepa ni por qué. Se ha extendido la creencia de que esta energía es dañina -y lo es-, pero en general no se conoce cuáles son las causas habituales del peligro. Sin embargo, es suficiente con saber que existe ese peligro. Desde los primeros accidentes, y sobre todo después de Chernobil, este tipo de energía ha sido rechazada por la mayoría de la opinión pública.

El descubrimiento de la fisión nuclear en el año 1938, de manos de Otto Hahn y Fritz Strassman, brindó una mirada de optimismo hacia el futuro. Fue un gran descubrimiento que a nivel energético y bélico parecía imparable. En la II Guerra Mundial, desgraciadamente, ya se usó de forma bélica. Y hubo que esperar unos años para que se comenzase a utilizar como fuente de energía. La primera central nuclear se creó en Gran Bretaña en plena tercera revolución industrial. Calder Hall fue inaugurada en 1956 por la reina de Inglaterra, inaugurando también la aplicación pacífica de la fisión del átomo. Zorita,la primera central española, empezó a funcionar en el 68.

Esta tercera revolución industrial o revolución de la inteligencia, que aún continúa, comenzó tras la II Guerra Mundial y el factor crucial para su desarrollo fue la crisis del capitalismo. Se vivieron años de verdadero entusiasmo hacia el progreso y las tecnologías modernas, que parecía que salvarían al mundo de todos sus “males”. Sin embargo, hubo una serie de hechos que marcaron el descenso de este entusiasmo inicial. Con el desastre del trasbordador espacial “Challenger” en 1983, en el que murieron siete astronautas, se descubrió públicamente el carácter destructivo que podía tener la tecnología. Este suceso generó un cambio en la opinión pública: el progreso científico también podía traer consigo consecuencias nefastas. No todo era positivo y perfecto. Este cambio en las mentalidades aun se acusaría más a partir de la catástrofe de Chernobil. Suceso que, además del progreso, condenaría sobre todo lo atómico o nuclear.

Las consecuencias de Chernobil fueron conociéndose poco a poco, debido primero al muro que dispuso la URSS y después a que el daño causado por la radioactividad no es inmediato. Hasta la actualidad, han fallecido más de 25.000 personas y la cifra va en aumento. Ha causados miles de caso de tuberculosis y hasta dentro de 30 años habrá personas que aún contraigan cáncer debido a este accidente. Además, 160.000 km2 están contaminados.


Esta tragedia supuso la total oposición de la opinión pública hacia todo lo que llevase el calificativo “nuclear” y provocó que numerosos gobiernos rechacen aún hoy esta energía. Muchos, como es el caso de España y Alemania, simplemente lo hacen por razones políticas, para no perder votantes. Sin embargo, se podría decir que los otros son más. Debido a la crisis petrolífera, la energía nuclear está otra vez revitalizándose. El petróleo se acaba y hay que buscar una alternativa. Francia, Reino Unido e Italia ya proyectan nuevas centrales y lo mismo los nuevos países de la Unión Europea. Su posicionamiento, por lo menos, es lógico. Lo hacen debido al problema del petróleo y al convencimiento de que la seguridad ha aumentado tras muchas investigaciones. No con fines políticos. Sin embargo, deben plantearse si no habría sido mejor invertir todo el dinero de las investigaciones en el avance de las energías renovables.

lunes, 9 de junio de 2008

El turban

En Turquía el Tribunal Constitucional ha anulado la ley del velo, que permitía a las mujeres ir con la cabeza tapada a la universidad, que se había aprobado en febrero. Llevar cubierta la cabeza a clase estaba prohibido desde el golpe militar de 1980 que proclamó a Turquía como un Estado laico.

Dos tercios de las mujeres turcas usan el velo, y ese mismo porcentaje de la población ve bien que así sea y que lo puedan usar en la universidad. Por otro lado, debemos tener en cuenta que la burguesía islámica que apoya al partido del gobierno, Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), cree que sus hijas deberían tener el derecho usar el turban o pañuelo islámico en sus clases.

Ignorante de mí, cuando surgió la noticia, pensaba que si estaba prohibido era para velar por la dignidad de la mujer, porque se veía como algo negativo en la sociedad actual seguir arrastrando una tradición tan obsoleta –obsoleta para mí, claro-. Sin embargo, no era así. Se prohibió solo por motivos políticos y para velar por la laicidad de Turquía. ¿Y quién se preocupa de las mujeres, que son las principales afectadas? Nadie, ni ellas mismas. Las que lo llevan lo hacen por tradición y, seguramente, por imposición familiar. “Es así y es así”. Esto provoca que en la universidad tengan que disfrazarse y ponerse pelucas o sombreros para no mostrar su cabello a nadie, a absolutamente a nadie. Y no sé qué es peor, que puedan llevar el velo o que no lo puedan llevar y se tengan que disfrazar, algo, sin duda, vergonzoso para cualquiera.

No son pocos los que piensan que es algo en contra del género femenino, ya que los hombres pueden acudir cómo quieran a las clases. Muchos portan barbas islamistas y no ocurre nada. Al final, toda la situación resulta humillante para la mujer: que se le obligue por creencias religiosas a cubrirse, que surja el debate no enfocado hacia ella y que, por temor a represalias, tengan que disfrazarse.

sábado, 7 de junio de 2008

La Justicia sin justicia

La Justicia, cuando va con mayúsculas, a veces no contiene, ni lo más mínimamente, la justicia con minúsculas. El juez José Sierra, titular del juzgado número 47 de Madrid, ha permitido que el partido “ultra” Alianza Española lleve a juicio a tres médicos y a la directora de la Clínica Isadora (Madrid) por efectuar presuntamente abortos ilegales. El caso lleva en instrucción más de un año y si el fiscal no presentaba una acusación, se iba a cerrar. Sin embargo, en lugar de esto, el juez ha aceptado a este partido político, que en las últimas elecciones generales consiguió 7.300 votos, como parte del procedimiento.

Además, los hechos en los que se basa la acusación no son para nada fiables. Hicieron un alegato en el que faltan a la verdad alegando que se encontraron fetos en la “basura ordinaria” de más de 22 semanas. Ha sido demostrado que no era así, lo primero por la Agencia de Protección de Datos y lo segundo por el Instituto Anatómico Forense.

Esta decisión del juez Sierra conlleva que esta formación pueda acceder, por ejemplo, a los datos personales de las mujeres que han abortado en esa clínica. Algo que no parece nada oportuno sabiendo que es un grupo tradicionalista que afirma querer derogar la actual ley del aborto y dar una “oportunidad a la vida y a la Familia”. Evidentemente, los abogados de Isadora van a recurrir a la Audiencia Provincial. Pero, ¿cómo es posible que haya ocurrido algo así? ¿Es tan difícil ver que Alianza Española hace esto con fines partidistas y de ideología? Y, sobre todo, si se demuestra que es así, ¿no se deberán tomar algún tipo de medidas hacia un juez que decide algo así a la ligera y con impunidad? No es justo ni para los médicos ni para sus pacientes.

lunes, 2 de junio de 2008

Droga vs Vino

Ayer leí en el País una noticia que me sorprendió. Sanidad vendía el Pazo Baión (Vilagarcía de Arousa), incautado en 1995 al narcotraficante Laureano Oubiña. En aquellos momentos, después de la conocida operación “Nécora”, se generalizó la idea de que el pazo, delante del que habían protestado las “madres de la droga”, se dedicaría a programas de antidrogodependencia. Creo que no me equivoco si digo que la mayoría de los gallegos creíamos que, en la actualidad, esta ex propiedad del conocido narcotraficante, estaba dedicada a estas actividades.

Sin embargo, no es así. Durante 13 años, las 22 hectáreas de viñedos de los terrenos han sido explotadas por la firma catalana Freixenet. Ahora, la Administración sacará a la venta el Pazo y dos sociedades vitivinícolas que eran propiedad de Oubiña. Los beneficios de la venta, esta vez sí, serán dedicados a planes de prevención de drogodependencias. Además, Sanidad exige que durante al menos 6 años del 1 al 5% de los beneficios de las viñas sean dedicados a la causa antidroga y que se fomente la reinserción laboral de drogodependientes en la vendimia. Las firmas que pujarán son Freixenet, Marqués de Rical, Condes de Albarei y Martín Códax.

A raíz de la noticia, entré en conflicto: ¿era aquello positivo o negativo? Dejando a un lado que no se cumpla lo prometido respecto al uso del recinto, ¿es lícito contratar a unos drogodependientes o exdrogodependientes en una vendimia? ¿Acaso el alcohol deja de ser una droga por ser legal? Si se le contratase en una plantación de marihuana o en un campo de amapola, sería la cosa más incongruente del mundo; pero como se les contrata en una viña, resulta algo normal y, sobre todo, beneficioso para su integración. Pues no, amigos, dejémonos de hipocresías. El alcohol ha destrozado muchos más hogares de lo que lo ha hecho la heroína o la cocaína, pero tiene de su parte estar dentro de la legalidad. Así que seamos coherentes y reinsertemos a estos enfermos en tiendas, administraciones… Donde sea, pero no los pongamos a trabajar con la semilla de otros dramas, aunque no sean los suyos.

No quiero declararme con este post en contra del vino ni del alcohol, todo lo contrario. Pero, aun así, puedo ver que éste no es un acto coherente y, como testigo directo de este problema, me parece incorrecto.



Las madres de la droga protestando delante del pazo en 1995

jueves, 29 de mayo de 2008

Esperanza, pero tímida

Estos días se celebra el 60 aniversario de la independencia de Israel. Ella fue proclamada el 14 de mayo de 1968 por David Ben Gurior. Además de este referente histórico importantísimo, se da un factor muy importante y decisivo en el pueblo judío: su lucha organizada. En estas tres palabras es tan importante el adjetivo como el sustantivo. Sin duda, la organización, llevada a cabo desde las primeras aliás, ha sido fundamental para que los judíos consiguiesen aquello que tanto ansiaban: el dominio de su Tierra Santa. Era un pueblo que necesitaba una tierra, un lugar que compartir y que, sobre todo, fuese suyo y, ¿qué mejor que la tierra que se le prometía en la Biblia? Antes de empezar a explicar su modo de organizarse destacar en primer lugar el papel de Haim Weizman que, además de participar en la que sería la más importante institución judía, fue el propulsor de la declaración de Balfour en 1917. En ella, lord Balfour, ministro de Gran Bretaña, declaraba a favor del establecimiento en Palestina de un “hogar nacional judio”. Este fue el disparo de salida. Se podría decir que la bala era Weizman y que quien apretó el gatillo fue Theodor Herlz, fundador de la Organización Sionista Mundial en 1897.

A partir de esta declaración, la, bendita para los judíos y maldita para los palestinos, organización no ha parado hasta hoy. Se crean el sindicato Histadrut y la la Haganá (defensa) entre 1919 y 1920. En 1925 se inician las clases en la Universidad Hebrea de Jerusalem, algo esperado en una sociedad tan instruida y que aumenta el traslado de intelectuales desde Europa del Este. Cuatro años más tarde se constituye la Agencia Judía y su primer presidente es Weizman, presidente también desde 1920 de la Organización Sionista Mundial. Esta institución se convirtió en una especie de gobierno judío oficioso hasta la declaración de Independencia. Todos estos factores hicieron que el pueblo israelí se situase en un escalón superior a los palestinos, ya que uno de sus mayores problemas era la ausencia de unidad y, por lo tanto, la imposibilidad de crear estos organismos.

Por otra parte, los palestinos no dejaban de sentirse explotados por todos: por los otomanos, por los británicos y después por los judíos. Al principio la convivencia de los dos pueblos no fue violenta, pero, a partir de la administración británica después de la I Guerra Mundial, la situación cambió. Las tensiones entre palestinos, judíos y británicos empezaron a ser más latentes.

Tras la II Guerra Mundial y la Shoah ningún estado se opuso a que las Naciones Unidas le otorgasen Palestina a los judíos. Era un pueblo doliente desde siempre y después del Holocausto más. Este hecho agotó la paciencia de los palestinos. El 15 de mayo, un día después de la proclamación de la independencia, Israel fue atacado por una coalición militar árabe (Líbano, Siria, Irak, Transjordania y Egipto). Sin embargo, Israel salió vencedor porque estaba mejor armado y tenía más efectivos.

A partir de este momento, la violencia se ha multiplicado entre estos dos pueblos. Los judíos han impuesto su ley en Palestina y la humillación sobre la población árabe es una actividad habitual en aquellas tierras. Esta humillación queda reflejada en el documental Checkpoint, del israelí Yoav Shamir. En él se nos muestra el trato que ofrecen los policías fronterizos israelíes a los palestinos en la franja de Gaza. En el puesto fronterizo de Aran (región de Ramallah), uno de los soldados declara que los palestinos son como los “animales encerrados del Discovery Channel”. “Nosostros no, nosostros somos humanos”.


Pero a pesar de esta incomoda situación entre los dos pueblos, más incomoda para unos que para otros, y de la violencia que ha supuesto, sobre todo después de que la sociedad palestina haya empezado a confiar en grupos como Hamas que les hacen sentirse protegidos tanto militar como socialmente, Israel y Palestina han intentado negociar siempre la paz hasta que hace 7 años se cerraron las negociaciones. Sin embargo, la esperanza volvió a aparecer, aunque tímidamente, en noviembre del año pasado con la Cumbre de Annapolis, en la que las conversaciones se reestablecieron con EE.UU. como mediador. El objetivo: crear un estado palestino. Sin embargo, marcaron el plazo en enero del próximo año, fecha en la que Bush abandonará el poder en EEUU, y no parece que vaya a ser posible. De hecho, en el viaje de Bush a Jerusalén para la conmemoración del estado israelí, ni siquiera fue nombrada esta cumbre. Como decía, esperanza pero tímida

Una sonrisa


Fecha: 20/05/08

Ayer fue noticia el Tibet y, como excepción, no por algo negativo. En todos los medios apareció la información de que por primera vez unos monjes tibetanos pudieron relatar ante un juez sus duras experiencias. Palden Gyatso, autor del conocido libro Fuego en la Nieve, Jampel Molan y Bahgro se presentaron en la Audiencia Nacional de Madrid ante el juez Moreno y pudieron explicar las torturas que han sufrido de mano del gobierno chino.

Sin embargo, en realidad no eran los primeros. Thubten Wangchen, director de la Casa del Tíbet de Barcelona, ya lo había hecho hace unos meses. De hecho, sus declaraciones provocaron la ira de China y esto fue lo que impidió que Gyatso y sus compañeros pudiesen testificar desde India, país en el que se encuentran exiliados. Lo debían hacer a través de una comisión rogativa, pero el gobierno de Delhi se negó. Estos monjes serenos y luchadores decidieron que si tenían que viajar a Madrid, lo harían, porque esta oportunidad no se les podía escapar.

Con motivo del juicio y de la conferencia que Gyatso ofrecía hoy en la Casa del Tíbet, me dirigí a medio día hacía allí para entrevistar a Wangchen y utilizar sus declaraciones para una crónica de radio. Cuando llegué, el local aún estaba cerrado. Unos chicos que traían una tele para la Casa del Tíbet timbraban en el telefonillo de al lado. Yo hice lo mismo. Cuando subí, me abrió la puerta un monje tibetano con el traje tradicional y me preguntó si era la estudiante que había llamado. “Sí, soy yo, encantada”: Él sonrió y me condujó por un pasillo en penumbra, al final del cual estaba la oficina de un hombre rechoncho y claramente occidental. “¿Eres la estudiante de la Pompeu? Pues entrevista a Thubten, él es nuestro director”, me decía señalándome al monje que me había abierto la puerta. En ese momento me sorprendí, había pensado que aquel monje sería un ayudante, pero no el propio Tubthen.

Tubthen seguía sonriendo. La sonrisa dibujo su cara la mayoría del tiempo que me dedicó. Me llevó a su despacho y allí tuvimos una charla amena y distendida, en la que me habló del poder de China y del pavor del resto de países a enfurecer a una potencia como ella. “Nadie querer enfadar a China… Lo económico por encima del derecho humano…Esto es punto negativo para el hombre, jeje…”. Frases similares invadieron todo su discurso, al igual que esa sonrisa intermitente que ya he mencionado. Sus ojos: plenamente cerrados en casi toda la conversación. Su sonrisa: confidente de algo que los dos conocíamos y que hay que soportar con la mayor dignidad posible.

Me fui de allí flotando, con una sensación extraña. Ese pequeño hombre de habla titubeante había sobrepasado la barrera que existe entre dos extraños. Sentí que debía involucrarme, que era un tema importante. Por la tarde, fui a la conferencia. Me gustó. Gyatso actuaba de un modo similar a Wangchen, aunque era más serio. Contó muchas experiencias y dio muchas opiniones coherentes con las que estaba de acuerdo. La gente que asistía se veía muy tranquila, algo extraño en este tiempo de prisas. Los jóvenes eran pocos. Una vez más, salí de allí con un halo positivo. A la salida me compré una chapa y firmé en un manifiesto. Espero que no se quede todo aquí.